José María Serrano - escritor

Gargallo


Entre el cielo y la tierra



La presente edición de
Entre el cielo y la tierra
(Relatos de un pueblo)

de José Mª. Serrano
se acabó de imprimir
el 16 de agosto de 1992,
festividad de San Roque,
en los talleres de la
Coop. de Artes Gráficas
LIBRERÍA GENERAL
de Zaragoza

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PRÓLOGO

Los relatos que siguen acontecieron hace ya algún tiempo, cuando yo era joven, fuerte y vigoroso cuando mis hermosas plumas y potentes alas me permitían remontar a las alturas, alcanzar casi las nubes y desde allí, con mi aguda vista, contemplar a mi antojo el paisaje, volar muchas horas sin cansancio, o mecerme dulcemente en el aire, observando cada valle, cada pico, cada rincón del mundo inferior.

Así pues, desde el momento en que aprendí a volar con seguridad, decidí explotar al máximo las concesiones que la naturaleza me había conferido. Además de haber tenido la suerte de nacer águila, era yo dentro de mi especie, un ave robusta, ágil y de buena envergadura. Todas estas facultades me permitían ganar altura sin esfuerzo, y una vez arriba, aprovechando al máximo las corrientes de aire podía desplazarme a grandes distancias, sin ningún problema. No había aldea, corral o paridera en treinta kilómetros a la redonda, que no conociera perfectamente. Mi mayor ilusión era volar y volar, y desde el alba al crepúsculo, no solía posarme en tierra, excepto para alimentarme. Por este motivo, mis compañeras me criticaban duramente, ya que ellas preferían pasar el tiempo chismorreando y hablando de cosas absolutamente banales, agazapadas en algún cómodo roquedal de la sierra.

Desde lo alto podía divisar varios pueblos a la vez. Aquí Gargallo, al pie de la Torreta, que cual fiel guardián, parece protegerle constantemente.Ahí Estercuel, cerca del mercedario Monasterio del Olivar, cuyos orígenes se remontan al siglo XIII; Cañizar del Olivar, con sus Ventas; La Zoma, Ejulve, de amplio término, Molinos, La Mata, Los Olmos, Crivillén, lugar donde naciera el destacado escultor Pablo Serrano, y otros muchos puntos que con frecuencia solía visitar, algo más distanciados, dentro ya del Maestrazgo, tales como Aliaga, pasando por el alto de Majalinos, y los pintorescos pueblos de Pitarque y Villarluengo, próximos a ríos trucheros, entre los que destaca el Guadalope, ríos todos de frescas y cristalinas aguas, con abundancia de trucha común, de bellísimo colorido y exquisita carne, muy apreciada por los humanos. También me deleitaba sobrevolar y observar los Órganos de Montoro, impresionante pared rocosa de caprichosas formas.

Mucha era la felicidad que sentía contemplando estos múltiples parajes y muchas cosas he aprendido como fruto de mis observaciones. Imaginad lo que podéis aprender vosotros que poseéis una inteligencia infinitamente superior a la mía y tenéis una larga vida por delante. Por eso, jóvenes amigos, permitidme que os de un consejo. Ahora que estáis despertando a la vida y que os encontráis pletóricos de facultades, estad atentos a todo cuanto os rodea, preguntad aquello que no sepáis, asomaos a la naturaleza, observad los animales, estudiad sus costumbres, fijaos en las plantas y en las flores; en las noches claras y serenas mirad al cielo y tendréis ocasión de ver el espectáculo más hermoso del mundo. Prestad atención a las recomendaciones que os hagan las personas competentes, seguid el ejemplo de las gentes sabias, acercaos más al humilde que al altivo y tened siempre en cuenta que si abonáis y sembráis vuestro campo, tendréis asegurada la cosecha.

Pero aún no os he contado los motivos que me han inducido a escribir estas narraciones. Como iréis comprobando, los protagonistas de estas historias  son unos muchachos que tenían en aquellos años aproximadamete la misma edad que ahora tenéis vosotros. Creo que os interesará saber que  no siempre se ha vivido en nuestro país como se hace actualmente. Los tiempos cambian y la forma de vida debe  acomodarse a las circunstancias. Entonces no existían televisores, ordenadores, videos, cohetes espaciales, ni otras muchas cosas a las que ahora estáis acostumbrados. El ambiente rural de aquel tiempo no era como el actual; existían menos adelantos. A través de estas páginas vosotros mismos iréis comprobando la diferencia. Aquellos niños vivían y pasaban su tiempo de una manera bastante distinta a como lo hacéis vosotros ahora. Yo estoy segura de que a medida que vayáis leyendo, os iréis percatando de cómo y en qué manera la vida de entonces era diferente. Pienso que a veces sentiréis sana envidia de los juegos y pasatiempos de aquellos niños y quizá creáis que os hubiera gustado convivir  con ellos y participar en sus aventuras. Tampoco ellos podían imaginarse que, años más tarde, su vida hubiera sido de otra manera, e igualmente hubieran sentido similar envidia de haber sabido cómo son vuestros juegos y cuantas cosas bonitas tenéis en casa.

De todos los pueblos que he mencionar fue en Gargallo y sus alrededores donde donde discurría la vida de sus muchachos en la forma que os iré narrando, pero en otros muchos lugares de Aragón e incluso de fuera de la región, sucedían cosas parecidas.

Por último, quiero indicaros que hay palabras y frases empleadas por estos chicos que no las conoceréis  algunos de vosotros, por tratarse de expresiones de uso local, pero debo respetar su lenguaje, que junto con la forma de hablar del resto de las comarcas españolas, forma parte del acervo cultural de nuestro país.

ÍNDICE

PRÓLOGO

PIÑAS Y TAÑOS
¿A QUÉ JUGAMOS HOY?
¡PIM, PAM, FUEGO!
DE ARTESANÍA
NIEVE PARA TODOS
ALGO INEVITABLE
MELÓN Y MAMPORROS
¡BUENA PESCA, AMIGOS!
MUCHACHOS, AL CUARTEL
LA CHATARRA
AL AGUA PATOS
EL ESPLIEGO
MÁS NEGROS QUE EL CARBÓN
POBRE HERMANO BUITRE
LA PARVA
UNA CALAVERA EN CASA
LA PIPA DE LA PAZ
ENTRE PÁJAROS ANDA EL VUELO
NO TE ANDES POR LAS RAMAS
EPILOGO


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