José María Serrano - escritor

Gargallo


Al filo del pensamiento




Este libro se terminó de imprimir
en Zaragoza
el 27 de julio de 2018
coincidiendo con el cumpleaños de Ana
Cubierta: Ana Serrano Tierz


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Tras una larga trayectoria como escritor literario. José María Serrano ofrece a sus lectores este compendio de aforismos propios, en los cuales ha condensado su modo personal de ver y de sentir la vida. Hasta ahora, la narrativa, la poesía y los cuentos habían sido sus géneros preferidos. Faltaba el «género más arriesgado: el género aforístico, en el que han destacado los grandes escritores de todos los tiempos. Baltasar Gracián calificó este género literario de operación máxima del entendimiento, porque concurren en él la viveza del ingenio y el acierto del juicio.

El aforismo es una forma arcana y concisa de decir. Su valor no estriba tanto en lo que entrega en forma inmediata, como en el campo de sugerencias que abre, en la concatenación de imágenes que genera. Su laconismo es su elocuencia.

El título de la obra: "Al filo del pensamiento", nos está indicando que estamos ante unos aforismos que han sido escritos para la reflexión. Así lo reconoce el propio autor en la introducción: El autor de este libro ha sucumbido ante la tentación de presentar modestamente, su propia colección fraseológica, que se ajusta en mayor o menor grado a su pensamiento vital.

El autor recoge en esta obra el trabajo de muchos años de reflexión y de observación de la vida. Por eso podemos aplicar a José María Serrano lo que escribió Baltasar Gracián acerca del Hombre discreto: Ha dedicado la tercera jornada de tan bello vivir —la mayor y la mejor—, a meditar lo mucho que ha leído y lo más que ha visto. Seguramente no quería decir el sabio jesuita que las tres vidas debieran ser sucesivas, de modo que hubiera que dedicar la juventud a leer, la adultez a viajar y la senectud a reflexionar, pero sí quería afirmar que, mezcladas o sucesivas, esas tres tareas son parte obligada de toda vida completa. En los tres momentos de nuestra vida necesitamos la reflexión silenciosa, honda, solitaria. Todo cuanto entra por la puerta de los sentidos en este emporio del alma va a la aduana del entendimiento. Él pondera, juzga, discurre, infiere y va sacando quintas esencias de verdades, escribe Gracián.

Ser autor de un libro de aforismos no es tarea fácil. Exige una gran dosis de observación de la realidad y de reflexión sobre uno mismo, además de capacidad de síntesis para expresar lo pensado en pocas palabras pero acertadas.

En cuanto a la originalidad de sus aforismos, el autor comparte lo que han dicho otros escritores antes que él: un hombre sabe lo que ha aprendido y puede cuando más, combinar de diversa manera lo adquirido. Por eso, aunque lo que aquí se dice sea el eco de muchas voces, la manera de expresarlo es propia de este escritor. José María Serrano tiene su peculiar modo de dirigirse al lector, empezando por la claridad expresiva de su escritura, siguiendo por el estilo empleado: estrofas sáficas, y terminando por el acierto de sus apreciaciones.

Observando los títulos que encabezan los 120 apartados en los que ha agrupado los mil aforismos, queda patente el talante humano-personalista de su autor. La mayoría de los aforismos expresan advertencias, valores, virtudes, aspiraciones, modos de ser y de relacionarse, creencias... En síntesis: ayudan al lector a conocer la vida humana y a conocerse a sí mismo, que es el saber por excelencia. Hay cosas que se sienten tan profundas que pierden el sentido al explicarse. Es una prueba más de que cada hombre es un misterio.

A medida que el lector se adentra en la lectura de esta obra, percibe que no estamos ante un libro que ha sido escrito para lucimiento de su autor, ni trata de enseñarnos cómo triunfar en la vida; tampoco se complace en ahondar en las miserias humanas Dirigiéndose al lector en la presentación, José María Serrano confiesa abiertamente la intención que ha guiado la confección de "Al filo del pensamiento": Me agradaría que le resultara de alguna utilidad. Es decir, desea que la lectura de esta obra pueda contribuir a la autorrealización del lector como persona, en el sentido humano y moral de esta expresión.

Pasando al contenido de la obra, observamos que la bondad, la humildad y la apertura a los demás son notas características de la visión antropológica de José María Serrano. Inteligencia o bondad. ¿qué eliges? Con la bondad me quedo, desdeluego, por ser virtud, y el hombre que es virtuoso nunca defrauda. En efecto, la inteligencia es conocimiento de las cosas, pero si además está guiada por la bondad, se convierte en una inteligencia sabia. A esto nos referimos cuando hablamos de las razones del corazón.

El autor nos invita abiertamente a seguir la senda del corazón: No basta abrir los ojos para ver la luz del sol en cada amanecer; también será preciso estar abierto tu corazón. ¿Abierto a qué? nos preguntamos: a la solidaridad con el que sufre o que lo está pasando mal. No hay acción humana que más nos satisfaga que aquella que contribuye a nuestra autorrealización mediante la práctica del bien.

Decían los clásicos de la filosofía que el bien es difusivo. El autor del libro comparte esta idea y la expresa en forma de recomendación: Si crees tener en ti cosas que valen no las retengas sin saber qué hacer; muéstralas a los otros enseguida por si las quieren. Pero, a continuación, José María Serrano recuerda que, aunque el hombre sea bueno por naturaleza, la bondad es un camino que tiene que elegirse libremente. Es decir, no basta pensar o sentir que soy bueno; es necesario ser virtuoso. La virtud es el hábito de obrar bien. Dicho de otra manera: la repetición deliberada de actos de bondad nos transforma en una persona virtuosa.

José María Serrano ha optado abiertamente por la virtud como medio necesario para alcanzar el bien o felicidad a la que todos aspiramos. Así lo hace constar en estos aforismos: No busques la moral ni en las costumbres ni en las modas, búscala siempre en el fructífero y hermoso campo de tu bondad. No me imagino a una persona carente de virtudes como ser válido para que pueda ayudar a los demás.<(i>

¿La virtud es una o hay variedad de virtudes? pregunta el autor. En realidad no existen las virtudes en plural; la virtud (en singular) es el ser humano entero, de ahí que cada hábito virtuoso implica a los demás porque es el ser humano entero quien puede recibir el calificativo de virtuoso. Quien posee una virtud posee todas, y quien ofende a una, a todas ofende. En el cristianismo, el amor es el centro de todas las virtudes. Eslabones de una misma cadena, todas las virtudes son manifestaciones del amor, una virtud sin límite.

Hemos comenzado este prólogo señalando que los aforismos son pensamientos sueltos, pero estrechamente relacionados entre sí, porque recogen la visión del mundo y de la vida de su autor. En el libro de José María Serrano los aforismos están unidos por una clara intención antropológica y litoral. Está diciendo a cada lector que no nos contentemos con llegar a ser quien soy, sino que a ser mas y mejores con nosotros mismos, con los demás v con las cosas.

Jorge Manuel Ayala Martínez
Universidad de Zaragoza




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