José María Serrano - escritor

Gargallo


Los Norayes del Puerto



Los norayes del puerto
son enanos eunucos
soportando en sus cuellos
amarras de los barcos
que reposan tranquilos,
apenas balanceándose,
sobre el agua aceitosa,
tras un bogar solemne
por piélagos profundos
en ruta mundanal.

Los norayes del puerto
son testigos inmóviles
en noches estrelladas
de jóvenes marinos
que regresan beodos
tras las horas de asueto,
con carmín en los labios
y las ropas sudadas
a pachuli apestando.

Los norayes del puerto
escuchan los envites
de maridos infieles
a ilegales rameras
que subastan su cuerpo
para poder vivir.

Oculto entre las sombras,
acechante cual lobo,
un chulo redomado
se palpa la navaja
listo para actuar.

Los norayes del puerto
se conforman con nada;
les basta con la herrumbre
de su tez sin pintar.

Se nutren con orines
de perros vagabundos,
y aguantan las patadas
de perdedores natos
que han dejado en el bingo
su sueldo semanal.

Los norayes del puerto
son testigos impávidos
de adictos a la droga
que compran su ración,
e inyectan en sus venas
la pócima de muerte
que dará con sus huesos
en algún malecón.

Los norayes del puerto
soportan sin quejarse
el hedor a basura
y el salitre del mar;
poyetes pegajosos,
asientos gratuitos
de los depauperados,
eternamente mudos
y en silencio total.

José Mª. Serrano.


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