José María Serrano - escritor

Gargallo


La guerra



Publicada en Cuadernos de Poesía nº. 3 con el título
DESDE EL ÁNGULO MÁS OSCURO
Editorial La Fragua del Trovador – Zaragoza

Belígeros caudillos y adalides
lanzan anútebas feroces
reclamando carnaza de cañón.
Magos de la agonística
arengan a sus huestes
desde la retaguardia
con voces que revientan sus gargantas.
Comienzan las batallas.
Las armas descuartizan,
la sevicia invade voluntades,
se hacen los cisnes cuaimas,
las violetas cardos,
se pierde la conciencia,
y el bien y el mal
se mezclan inseparablemente.
En diez puntos distintos de este globo,
de este planeta, que azul algunos pintan,
se está luchando a un tiempo.
Los obuses no solamente caen en las trincheras,
caen también en las calles,
en plazas, mercados, hospitales...
y la metralla mata antes de preguntar
nombre, edad o sexo.
En diez sitios distintos
de este planeta azul, repito,
el hombre, enloquecido, está ahora mismo
aniquilando al hombre.
En diez puntos distintos
se esparcen los cadáveres,
que a nadie inspiran lástima ni miedo,
pues cada cual ya tiene suficiente
con intentar salvar la vida.
Con intentar salvar la vida, digo, ciertamente,
pues el que puede, huye despavorido
dejando atrás su hacienda,
dejando atrás sus muertos.
¡Cómo asustan las diásporas inmensas,
esas limpiezas étnicas,
esas enormes filas
moviéndose agotadas
hacia ninguna parte!
Y la hambruna aguarda
para sembrar la tierra con más cuerpos
que morirán también
masiva y lentamente.
Algún estúpido celebra la victoria
(otros lloran).
Dicen que se firmó la paz
en un punto neutral.
Pero las armas aún están calientes,
los estómagos continúan vacíos;
todo es miseria, engaño, pura estafa.
Los fatalistas afirman
que la guerra era inevitable.
Los que la han sufrido
no comprenden y callan.
¿Qué se ha conseguido?
Algo se ha conseguido:
llenar las fosas,
estancar el progreso,
incrementar el odio,
disminuir la esperanza.
¿Qué se ha conseguido, preguntaba?
Sí, se ha conseguido:
condecorar a unos pocos
con símbolos en forma de medalla.
Se ha conseguido
(ríe entre dientes el traficante de armas)
incrementar la venta
un mil por uno.
Y la vida prosigue.
No es ninguna ironía;
la vida continua
porque nadie es capaz de detenerla.

José María Serrano


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